viernes, 28 de noviembre de 2014

Noches de insomnio.

Ves el tiempo pasar, como si fuera el viento de la calle, casi sin darte cuenta; él sigue fluyendo sin pedirle permiso a nadie, sin rendir cuentas ante nada. Implacable, impasible, insalvable...
No perdona a nadie, no atiende ruegos ni peticiones. Nadie está por encima de él y nadie puede dominarlo. Es libertad en su grado máximo de expresión, la meta a la que todos aspiramos llegar, pero que aun nadie ha conseguido lograr alcanzar. 
Es tambien destrucción, perdida y dolor, ya que cada ser tiene su tiempo y una vez se agota no hay prórroga que valga; en cuanto el contador llega a cero, fin del juego. 
Sin embargo, es cura tambien, la mejor de todas, para cualquier mal, ya que todo, absolutamente todo, necesita tiempo para sanar, desde la herida mas pequeña al dolor mas grande. 
Es poder y sobretodo, es vida. Toda una vida.
Toda una vida es lo que lleva llegar a comprender hasta donde llega el poder del tiempo y por desgracia es justo cuando este se termina, cuando por fin todo encaja y cobra sentido.
Asi que vive la vida, disfruta tu tiempo, aprovechalo, porque nunca jamás vuelve y algún día cuando el contador casi esté agotado, te lamentarás de no haber hecho todos esos proyectos que tenías en mente, de no haber aprovechado ese valioso tiempo que se te dio el primer dia que llegaste a este mundo entre gritos y llantos.