martes, 2 de diciembre de 2014

Siempre se nos ha dicho que tenemos el mundo en las manos y la posibilidad de hacer y ser lo que nosotros queramos, pero que eso requiere un esfuerzo, mayor o menor, y una dedicación. Nunca me lo he creido. Mi sueño siempre ha sido ser una gran música famosa, pero desde luego con mi voz de gato atropellado y mis manos poco ágiles, dudo que llegara muy lejos, entonces ¿las personas que me dijeron que podía ser lo que quisiera me mintieron? Yo creo que no, creo que simplemente nos permiten crear unos sueños que nunca lograremos alcanzar (como mi sueño de ser música) para que tengamos un propósito en la vida por el que luchar, aunque en el fondo ellos mismos no crean realmente que lo vayamos a lograr.
Sueños frustrados a parte, considero que está bien que se les diga eso a los niños, ya que desde luego si a Einstein en su día le hubieran dicho que su destino era barrer calles y que no le valía la pena esforzarse en nada, la ciencia hoy en día no sería para nada lo que es, asi que, sí, ¿por qué no? Vamos a darles esperanza a esos niños, ¿quién sabe? Tal vez uno de ellos llegue a ser un gran científico, o un cantante famoso, o un gran médico, o incluso presidente... Dudo que la familia de Obama creyera que ese niño algún día llegaría a ser presidente de los Estados Unidos, pero también dudo que el día que dijo en su casa que quería ser presidente, alguien le dijera que no lo hiciera porque no lo iba a conseguir nunca y no le valía la pena.
En conclusión, mi consejo para todas esas personas que creen que no valen para nada, que simplemente deben dejarse llevar por la corriente de la vida, es que no se conformen, que cualquiera puede llegar a hacer grandes cosas, solo hay que creer en ello.