Y al fin la soledad vuelve
fría, oscura, impasible...
trae de la mano a su amigo el silencio,
eterno cómplice del desalmado dolor
que busca sitio en mi desarmado cuerpo,
inundando de tristeza mi roto corazón...
Vuelven los llantos a medianoche
sin más consuelo que el del edredón,
vuelve el invierno a mi desolado porche
por no hacerle caso a la sabia razón...
...SiiL*